Iniciaste tu empresa hace más de 20 años, y te diste cuenta que ya es hora de que tú marca sea reconocida conocida, como debe ser, en el mercado. A apuro pulmón y mucho esfuerzo la levantaste, entonces es momento de pisar fuerte. Entonces te vas a una cartelería y le pedís el cartel más grande del metal más elegante que puedan tener, con letras corpóreas o luces, o incluso con letras corpóreas y luces.
Bueno, déjame decirte que no funciona así, probablemente sí llames la atención a las personas que están pasando por la puerta de tu negocio y que no se habían dado cuenta de que estaba tu negocio.
Vos en realidad, lo que querías, era que se conozca cómo empezaste, tu trayectoria, cómo las marcas nacionales confiaron en vos en su momento, los proveedores, los clientes que tenés hace 10 o 20 años, que sus padres ya eran tus clientes, las decenas de personas que cumplieron su sueño porque vos le diste una oportunidad en tu empresa dándoles trabajo.
Van pasando los meses y vos todos los días llegas contento a la empresa viendo el cartel también te vas dando cuenta de que no está pasando lo que en realidad esperabas que suceda y qué tal vez no pudiste ponerlo en palabras.
Realmente lo que vos querías que suceda, era que nuevas marcas confíen en vos, que te ofrezcan proveedores, que lleguen infinidad de currículum de gente que quiere trabajar con la empresa, que los hijos de los de las personas que trabajan con vos quieran también trabajar en tu empresa y que el personal se sienta orgulloso y publique en Linkedin su puesto de trabajo nombrando la empresa y “poniéndose la camiseta”, cómo se decía antes, que te hagan una nota en el diario y que salga elegida una de las empresas destacadas del año.
Mientras tanto, el cartel se está llenando un poco de telarañas y también hay que hacerle un
mantenimiento porque a los pocos días un LED se quemó, y semana a semana te olvidas de ocuparte del cartel.
No te digo que no pongas un cartel enorme, a mí también me gustan los carteles grandes, es un gran símbolo. No hay cosa más linda que ver, o sea, a ver tu logo grande al llegar, ir por la calle y ver la identificación de la marca en
los vehículos, en los uniforme, etc., es súper importante, no es tema menor y me recontra gusta que se invierta en eso como corresponde, pero no es el factor principal o determinante.
Lo que le falta a tu empresa en este momento es una estrategia de branding, qué es la otra cara de la moneda del posicionamiento de marca. Poder entender la situación y evaluar, de todas las acciones de marketing que podés llegar a hacer, cuál es la más importante para lograr el posicionamiento que vos querés lograr con tu empresa, definido de acuerdo a muchos factores y tus objetivos de largo plazo.
Definir tu posicionamiento significa pensar en quién quieres ser en el juego, qué lugar ocupa tu empresa en la cancha, como el fútbol, ¿Qué posición, en relación a quién? a los demás jugadores, a los demás competidores y
¿y cuál es la cancha de juego? la mente de tu cliente, o posible cliente y las demás personas, esas que querés que valoren tu empresa y tu esfuerzo de tantos años.
Definir una estrategia de branding, es definir quién y como sos, y quién y como podés ser hoy para lograr esa posición que definiste antes.
Pero, es importante aceptar que lograrlo, es un trabajo full time y de largo plazo.
"Ok, ¿y cuánto es largo?", vas a querer preguntar, no hay término promedio, porque cada juego, cada cancha y cada equipo es diferente.
Si querés ayuda para lograr que tu empresa y tu trayectoria sea reconocida, "Pozzi Brand Agency" es la agencia que puede ayudarte, soy Directora de Estrategia y junto a mi socio Diego Pozzi, Lely Brito y un gran equipo llevamos este tipo de proyectos al mejor destino.
